ATM Galería

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Exposiciones pasadas

Nada más profundo que la piel

David Martínez Suárez

15 febrero – 20 junio, 2020

 

ATM presenta Nada más profundo que la piel, muestra individual del artista David Martínez Suárez (La Huerla, Asturias, 1984).

Una cereza posee una membrana, como una piel que separa el néctar dulce del exterior, una especie de película protectora.

Hay formas que crecen como una planta en una maceta, precisan de cierta atención, sus raíces se ocultan y adaptan al recipiente absorbiendo los nutrientes, mientras que otra parte se mueve hacia la luz. Trato de desarrollar mis piezas a modo de injertos, como una técnica artesanal en la que una porción de tejido procedente de una planta se une a otra ya asentada de modo que ambas crezcan como un único organismo. Materialidades dispares que se acercan unas a otras, modificando las distancias como en un juego de encuentro y seducción.

A veces trato de rebelarme en los objetos de mis propias incapacidades, como si el hecho superficial no terminara de resolver lo que interiormente anhelo como necesario, un deseo de partida que negocia a través de un objeto algún tipo de respuesta. De tal forma que los resultados se convierten en una acumulación de intentos, y cada intento en otro que trata de ser más preciso en alcanzar una condición más afinada. Me gustaría poder calcular lo que pierdo o gano en cada obra pero me sobrepasa. Sólo encuentro sentido a las cosas cuando se convierten en hechos, como si en voz baja fueran dando claves hasta desbordar una conexión, al fin y al cabo el injerto sólo es posible entre especies más o menos estrechamente relacionadas.

La exposición consta de seis tipos de obras, el primero es una estructura de gran tamaño en acero tubular que se une de forma telescópica, como creciendo a partir de los nudos de un árbol.
La segunda atiende a una relación espacial directa al estar atadas o unidas al espacio de la galería como si de un Noray (elementos o postes sobre los que se asegura una embarcación en un puerto) se tratara, son elementos más discretos que aparecen dispuestos como relieves colgantes.
En el tercer grupo hay una serie de objetos articulados entre una estructura geométrica y botes de bebida energética. Son las obras que establecen una relación más transparente entre los procedimientos y las intuiciones, que no explican nada, pero exponen lo que está puesto en juego.
El cuarto grupo son una serie de obras que involucran objetos punzantes. Apelan de alguna forma a la melancolía, utilizan algo funcional sometido a un sentido estructural, como de prótesis de insectos, como algo que les falta.
A continuación hay dos obras donde se unen objetos provenientes de la escalada, objetos que dan un nexo corporal, atienden casi a una idea de fetiche o bondage.
Y por último un vídeo en el que el bailarín Angel Zotes con quien colaboré en el proyecto realiza diferentes acciones en varios espacios.

Al final no puedo evitar verlo todo como una imagen.